PRD: romper inercias.

PRD: romper inercias.

Escribe: Ángel Aguirre.

Todo indica que el proceso electoral que inició en Guerrero será altamente competitivo, particularmente en lo distrital y municipal, donde se competirá por diputaciones locales, federales y alcaldías.

El Partido de la Revolución Democrática, si aspira a un mayor número de triunfos, tendrá que romper inercias y paradigmas que mucho daño le hicieron cuando elegía a sus candidatos. Muestra de ello es que varios, después de ostentar esos cargos de elección, se alejaron de la casa que los cobijó.

El PRD, partido con el que simpatizo, ya no debería designar candidatas o candidatos en función de las corrientes que participan a su interior, pues de ser así iría seguro hacia un precipicio.

El partido tiene ante sí el gran reto de recuperar la confianza de los electores que se alejaron en la elección del 2018, y mucho ayudará que envíe señales de que ha cambiado, se ha alejado del agandalle y oportunismo, y que la visión patrimonialista de las corrientes quedó como un vicio del pasado.

Considero que en este proceso electoral, las designaciones de los candidatos tendrán que estar respaldadas en base a una probada trayectoria, al trabajo, la lealtad pero por encima de todo, que se perfilen como candidatas o candidatos ganadores, sin importar a qué expresión política pertenezcan.

Las cuotas por corrientes deben terminarse. Que lleguen aquellos que tengan las suficientes prendas para ganar.

El PRD es un partido con más de 30 años de existencia, a lo largo de los cuales tuvo muchos aciertos, pero también cometió errores, por esa visión de apoderamiento de las candidaturas y en la conducción del partido por parte de sus facciones.

Cuando yo llegué al PRD, éste era un partido fuerte. Quien me motivó principalmente a ingresar al Sol Azteca fue Marcelo Ebrard. Yo no estaba afiliado al PRD. Cuando llegué a la gubernatura, él me lo pide, y en correspondencia le dije que sí.

Poco a poco fui conociendo cómo se movía el partido. Al principio me hablaban de tantas corrientes que ni siquiera me las aprendía.

Pero lo que más lamenté fue cuando conformé mi gobierno, y pude darme cuenta cómo esto de las corrientes al interior del PRD está tan acendrado, que lo ven como espacios de esas corrientes; entonces si el secretario de Salud o el de Desarrollo Social era de una corriente, pues había que darle oportunidad a los de sus corrientes, eso no me agradó.

En una ocasión estando en Coyuca de Catalán por invitación a una cena de un amigo, Elí Camacho (QEPD), les propuse la desaparición de las corrientes y que hiciéramos una campaña para hacer un solo PRD. No encontró eco mi propuesta y lo que realmente vino a derramar la gota fue mi salida del gobierno.

Hoy las condiciones de la elección son, en muchos sentidos, inéditas, con una ciudadanía que en 2018 apostó por un cambio y dos años después, ha constatado que la mayoría que otorgó a Morena no es tan efectiva, por lo que lo más razonable es una nueva alternancia en 2021.

Sin duda, la oportunidad de dar al país nuevos equilibrios políticos en el Congreso de Guerrero y la Cámara de Diputados, en los ayuntamientos y el gobierno del estado, tendrá que transitar primero porque los partidos políticos tomen las mejores decisiones.

No puede ser de otra manera.

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